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Friday, February 12, 2010

Los cuatro pilares

Los cuatro pilares: Ciudadanía, Capitalismo, hermandad espiritual y virtù en la ciudad occidental de Max Weber, el segundo artículo que publiqué en la revista Iberoforum.

Abstract:

Este artículo pretende definir, a través de un análisis de la ciudad medieval occidental de Max Weber, las características cualitativas centrales, no de lo urbano o del urbanismo, sino de la ciudad en cuanto creación política y social específica de Occidente.

Saturday, January 02, 2010

Oniwabanshu - Kyoto Tansakugata

Por las palabras que nunca dijimos a pesar de tanto desearlo,
Por las personas que olvidamos,
Por el valor perdido en el momento menos indicado,
Por la fortaleza surgida cuando menos se esperaba,
Por los sueños desaparecidos y los recien surgidos,
Por las esperanzas encontradas y aquéllas convertidas en cenizas,
El final de una era,
El nacimiento de un camino,
Oniwabanshu - Kyoto Tansakugata

Tuesday, November 17, 2009

EL CAZADOR

Sangre, fuego, súbita luz. Axel despertó sobresaltado, sus manos sudorosas se aferraban a las sabanas, crispadas. La muerte rondaba su lecho; se acercaba zumbando, en la oscuridad, en las tinieblas de su mente, de su alma. Repentinamente recordó, él era la muerte, él era el oscuro cazador, el ejecutor de la noche.

Desde la muerte de su esposa, desde el asesinato de su hermano, combatía a la noche, a la maldad que acecha en las penumbras. Era el cazador de ánimas, el oscuro verdugo, como lo fuera su padre y el padre de éste antes que él. Sólo él se enfrentaba a la noche y a sus demonios, a sus espectros, a sus amos.

En su mundo no existía la piedad, el honor o la gloria, tan sólo el brillo de una espada y horror, horror a los muertos silentes, a la oscuridad ardiente. Sus manos estaban llenas de sangre, sangre de engendros, de monstruos abominables salidos de las más terribles pesadillas. Sin embargo, nada le importaba, pues era un hombre que lo había perdido todo, absolutamente todo.

El cazador se levantó lentamente de la cama y se vistió en silencio, la hora había llegado, la hora de combatir, de entrar a una nueva pesadilla. No sentía miedo, no sentía pesar, en sus ojos brillaba la ira, la venganza. Venganza por su esposa, por su hermano, por él mismo, por todos aquellos que la noche había arrebatado, por aquellos que nunca volverían a ver la luz de un nuevo día.

Se dirigió a la puerta y salió, a la oscuridad, al misterio. Un viento frío lo recibió, un viento cargado de un cierto olor a muerte, a sangre, a dolor. La bruma se extendía por doquier, todo estaba tenso y en silencio, era como si la noche tuviera miedo, miedo por sus hijos, por sus aberraciones. Entre la niebla y las sombras, Axel, el cazador de ánimas, seguía avanzando, con fuego en los ojos, con una espada es su mano. La cacería, había comenzado.

Monday, September 28, 2009

Premio

Pues he estado algo ocupado y no he podido presumir un premio que Proyecto Gilgamesh obtuvo como mejor trama en los Fanfic Awars 2009 de Mcanime.

Monday, March 16, 2009

LGE Capítulo 5: M es por Vendetta

-¡Merry espera! –la pequeña hobbit miraba a su amigo de la infancia con desesperación. Tras ella se encontraban una multitud de diminutas casas de cartón, las cuales ahora eran el hogar de lo que quedaba de su raza.

-No puedo quedarme más tiempo en este lugar, Tiara –respondió Meriadoc VII sin detenerse.

-¡La comarca se ha perdido para siempre! –exclamó Tiara- ¡Nada de lo que hagamos la hará volver!

-Aun puedo hacerlos pagar por nuestro sufrimiento –dijo secamente el joven hobbit, al tiempo que aceleraba el paso.

-Merry… -musitó Tiara con triste expresión. Momentos después se detuvo, resignada. No pudo hacer más que observar impotentemente como su amigo se alejaba cada vez más y más.

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-Veamos si entendí -dijo Jack mientras ella y Rin bajaban del Eva-01- eres una diosa de la muerte y estás aquí para enviar las almas de los pasajeros muertos al más allá…

-No se olvide de nosotros señor Jack –interrumpió Emiya, quien al lado de John Locke y Meriadoc VII, sonreía entusiastamente.

-A sí, el viajero del tiempo, el hobbit y el exlíder de un equipo científico ninja… -Jack miró a los tres pilotos de Mazingertron con una enigmática sonrisa.
-¿Crees que mentimos, no es cierto? –dijo Rin mirando a Jack inquisitivamente.

-Por el contrario –replicó Jack-, hace mucho tiempo alguien predijo que esto sucedería…

-¿Alguien lo predijo? –Rin estaba sorprendida.

-¡Los caballeros de la justicia han nacido en este día! –exclamó de subido, Jack mientras apuntaba heroicamente con su brazo derecho al cielo- ¡Aquellos que confíen al mal su suerte, que se cuiden de nuestro poder!

-Este tipo… -dijo Rin con incredulidad.

John Locke, Meriadoc VII y Emiya, sin embargo, lucían entusiasmados.

-¡Los caballeros de la justicia han nacido! –exclamaron los tres al unísono.

-Menuda bola de locos –dijo Rin con fastidio. Sin embargo, una tenue sonrisa se había formado en sus labios.

En otro lugar…

La fría voz había desaparecido. Sola en la oscura sala de adivinación, Hinoto aún no podía creer lo que acababa de ocurrir. Emiya lo había conseguido. La puerta a un nuevo futuro acababa de abrirse. La guerra se libraría nuevamente y esta vez, los sellos tenían una oportunidad.

-Jack… -musitó la princesa de blanca cabellera mientras el llanto acudía nuevamente a sus ojos. Esta vez, sin embargo, las lágrimas que caían sobre el pequeño llavero con la forma de Optimus Prime, eran de felicidad.

En la isla misteriosa…

Los cinco “caballeros de la justicia” miraban confundidos la playa donde se encontraban los restos del vuelo 815 de Oceanic Flight. El lugar parecía ahora un centro turístico. Cerca de donde se encontraban, un grupo de chicas en diminutos bikinis jugaban volleyball en la arena. Un poco más allá un grupo de hombres de apariencia noble, atractiva y misteriosa –los cuales recordaban la imagen del vampiro gótico- miraban pensativamente hacia la distancia. En el mar, un grupo de muchachas con orejas de gato se lanzaban agua las unas a las otras.

¿Pero qué fue lo que pasó aquí? –preguntó un sorprendido Jack, recordando el enorme caos que era ese lugar apenas unas horas antes. Ciertamente, él había tratado a todos los heridos antes de marcharse pero ahora nadie parecía tener ni siquiera un rasguño.

-Magia por supuesto –dijo entonces una voz femenina.

Unos cuantos metros a la izquierda de Jack y sus compañeros, una chica de cabello rosado, camisa blanca y larga capa negra emergió desde la selva que rodeaba aquella playa. La seguía un joven de cabello negro, el cual usaba una playera azul con blanco y portaba una oxidada espada en la espalda.

-¿Y tu eres? –dijo Rin, mirando a la chica con desconfianza.

-Louise Françoise le Blanc de la Vallière, tercer hija de la noble familia La Vallière –dijo la muchacha de cabellos rosado con pomposidad- y éste es mi Tsukaima, Saito –agregó, señalando al joven que se encontraba junto a ella.

En la parte más remota de aquella playa…

El profesor Hurley, un rollizo hombre en sus treinta, miraba las partes del avión que se había pasado recolectando ese día. Estaba seguro de poder crear algo capaz de sacarlo a él y al resto de los supervivientes de aquella extraña isla. Debía llegar a Japón lo más pronto posible. Tenía importantes datos que compartir con Gendou y el resto del equipo de desarrollo de los Evangelions. Sí su teoría era correcta, entonces quizá todavía había esperanza para la humanidad…

De vuelta con los cinco “caballeros de la justicia”…

-Vamos a ver si entendí –dijo Jack mientras miraba a Louise y Saito- ¿Un hombre apareció de pronto, curó a todos los heridos y convirtió la playa en un centro vacacional? ¿Y Louise supo que era un hechicero porque ella es a su vez una maga?

-Exactamente –respondió Louise con seguridad- era un hechicero extremadamente habilidoso y…

-Todo lo contrario a Louise –le interrumpió Saito con una sonrisa- ella seguramente habría volado toda la playa al intentar curar a los heridos, ¿cierto Louise?

-Chico… -le susurró John Locke mientras señalaba disimuladamente a Louise.

El rubor cubría el rostro de la joven maga. A pesar de que tenía los ojos cerrados, un aura peligrosa parecía emanar de ella.

-S…Sa… -empezó a decir.

-¿Lo…louise? –Saito comenzó a retroceder, atemorizado.

-¡Saito, perro idiota! –grito entonces Louise y apuntó su varita hacía el joven.

Instantes después el desdichado muchacho volaba por los aires, producto de la incontrolable explosión creada por la magia de la chica.

En el mar, a un kilometro de distancia de la isla…

A bordo de un pequeño bote de madera, un hombre calvo de media edad y lentes negros, envuelto en una túnica verde, remaba felizmente. Su nombre era Jarod y era un hechicero dedicado al arte secreto del fanservice. Estaba acompañado de una pequeña hada, la cual tenía grandes ojos expresivos, rostro infantil y orejas puntiagudas. Usaba un vestidito rosa aparentemente hecho con flores.

-Pupurupu –dijo la pequeña hada mientras volaba alrededor de Jarod con alegría.

-Tienes razón, Moe –dijo el hechicero, quien al parecer podía comprender el lenguaje del hada- éste ha sido uno de mis mejores trabajos…

Un gran estruendo sacudió entonces el aire. Desconcertado, Jarod miró en dirección a la isla. Un humo gris se levantaba de la playa que el hechicero recién arreglara. Instantes después, ante la mirada alarmada del hombre, una serie de explosiones comenzaron a sucederse las unas a las otras. Alguien estaba destruyendo su trabajo.

De vuelta con los protagonistas de esta épica historia…

Saito corría desesperadamente, mientras las explosiones se sucedían a su alrededor. A un par de pasos detrás de él, Louise agitaba con furia su varita mágica. Jack, Rin, John, Meriadoc y Emiya, observaban la escena sin saber qué hacer. El poder de aquella niña era increíble. Un grupo de lolitas que hasta entonces hacían un castillo de arena, salieron despedidas por los aires. Pronto, unos jóvenes bishonen, sospechosamente tomados de la mano, sufrieron el mismo destino. El caos se apoderaba nuevamente de aquella playa.

-Una mujer belicosa –comentó Meriadoc divertido.

-Sí esto continúa alguien puede salir herido –comentó el siempre responsable Emiya.

-Los jóvenes de ahora –suspiró resignado John, mientras sacudía la cabeza con desaprobación.

-Ya fue suficiente –dijo Rin, antes de desaparecer sin dejar rastro.

-¿Eh? –la súbita desaparición de Rin, hizo por quien reaccionar a Jack quien había estado muy ocupado observando la lluvia de bellas chicas que se sucedía frente a sus ojos.

-¡Perro tonto! –continuaba gritando Louise mientras perseguía a su Tsukaima. De pronto, la mujer que recién había conocido se materializo frente a ella.

-Alto –dijo simplemente.

Louise, grandemente sorprendida ante aquella súbita aparición, se detuvo en el acto.

-¡Nooooo! –gritó entonces una voz.

Ambas chicas giraron el rostro sólo para contemplar a Jack quien, a una velocidad inhumana, corría hacía ellas.

-¡No te lleves su alma, Rin! –dijo, al tiempo que daba un gran salto en dirección a la shinigami.

Tomada por sorpresa por la conducta sin sentido de Jack, la joven mujer no se movió. Recibió de lleno el peso del médico e instantes después, ambos cayeron de bruces al suelo ante la mirada estupefacta de Louise.

-¡Qué estás haciendo idiota! –gritó una furiosa Rin, mientras intentaba quitarse a Jack de encima.

Este sin embargo, no respondió. Estaba completamente noqueado.

Louise estaba atónita. Miró a Rin sin saber que decir.

-No tienes de que preocuparte –explicó la mujer de larga negra cabellera mientras hacía al inconsciente Jack a un lado y se ponía de pie –cómo soy una shinigami, este tonto se imaginó lo peor…

-¿Están bien? -preguntó un magullado Saito mientras se acercaba a Louise, Rin y Jack.

-¿Shi… Shi…Shinigami? –preguntó Louise mientras su cuerpo comenzaba a temblar levemente.

-¿Shinigami? –repitió un perplejo Saito, sin saber lo que ocurría.

-¿Sa… Saito, no… no es ese el nombre…d…del…an…ángel de la m...mu...muerte en t…tu país? –tartamudeó Louise, sin dejar de mirar a Rin.

-¿Eh? –replicó el joven, sin comprender a que venía aquella pregunta de Louise- bueno podría decirse eso aunque…

-Tranquilízate niña –lo interrumpió Rin mientras daba media vuelta- los shinigamis no cosechamos almas del modo que piensas…

Sin decir nada más la joven mujer comenzó a alejarse en dirección a Emiya, Meriadoc y John, quienes se acercaban corriendo hacia ellos. “Dios, los occidentales son unos tontos” pensó enfurruñada. Louise, por su parte, suspiró aliviada “estaré preparada en caso de que la shinigami cambie de opinión” se dijo. Un confundido Saito, mientras tanto, miraba perplejo a ambas mujeres.

Sunday, February 01, 2009

Proyecto Gilgamesh: Libro II


Libro II


Hoy se cumple un año del inicio de Proyecto Gilgamesh y para conmemorarlo, aquí está el segundo libro recopilatorio.

Wednesday, January 28, 2009

Proyecto Gilgamesh: Libro I


Libro I


Primer libro de recopilación de Proyecto Gilgamesh. Está en Word y puede descargarse de MediaFire. Ni la ortografía ni la redacción fue corregida para respetar la publicación original. Lo único que cambió fue el orden temporal de los post, esto con el objeto de facilitar la lectura. Cada post tiene al principio el nombre del participante en la historia colectiva que lo escribió.

Thursday, January 15, 2009

LGE Capítulo 4: El hombre del futuro presente

-¡Emiya, date prisa! –Aquel rollizo hombre, de alrededor de 50 años, digitaba apresuradamente una serie de códigos en el teclado que tenía frente a él.

-¡Pero profesor Hurley, yo…! –un indeciso Emiya se encontraba de pie frente a lo que parecía un inmenso portal dimensional.

La gran compuerta que daba acceso a aquel laboratorio comenzó a fracturarse. Algo la golpeaba con fuerza desde el exterior.

-¡Ya no queda tiempo, Hiro! –exclamó el profesor Hurley con ansiedad- ¡Tú y esos mechas son nuestra última esperanza!

Emiya observó un instante la compuerta. Luego miró al profesor. No tenía otra opción. Fijó sus ojos en el brillante y cristalino portal temporal.

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-¡Ahora Emiya! –gritó John Locke mientras presionaba un enorme y brillante botón rojo.

-Meriadoc VII beberá aguamiel sobre el cráneo de su enemigo –dijo a modo de confirmación el Hobbit que piloteaba otro de los mechas recién llegados, mientras presionaba un botón verde que parecía gigantesco dado el pequeño tamaño de su mano.

Abordo del último de aquellos robots cuadrados, Emiya Hiro supo que finalmente había llegado el momento de poner a prueba las invenciones del profesor Hurley.

-¡Vamos fuerza Mazingertron! –exclamó, el joven hombre de plateado cabello mientras presionaba un botón azul de gran tamaño.

Instantes después de que Emiya presionara el botón azul, los tres robots cuadrados se elevaron al cielo rodeados de luces multicolores. Tomado por sorpresa, un furioso Yoshiel quedó momentáneamente cegado por aquel intenso resplandor. Mientras tanto, los robots recién llegados comenzaron a dividirse y a transformarse.

-¡Formen pies y piernas! –la voz de Emiya resonaba en toda la planicie-. ¡Formen brazos y torso!

Mientras Emiya decía estas palabras, las diversas secciones de los tres robots iban constituyendo el cuerpo de lo que parecía ser un enorme robot de combate.

-¡Yo formaré la cabeza! –la cabeza del robot piloteado por Emiya, se instaló sobre los hombros del enorme robot guerrero. Salido de la nada, un casco de Samurái adornó entonces la cabeza de aquel impresionante mecha.

-¡Gattai de la Justicia! –exclamaron al unísono John, Meriadoc y Emiya- ¡Saber Mazingertron Gatchaman Brandybuck activado!

Con un grito asesino, un aun deslumbrado Yoshiel echó a correr en dirección al recién formado robot.

-¡Puños Atómicos! –gritó Emiya, al tiempo que ambas manos de Mazingertron se desprendían de su cuerpo.

Incapaz de evadir el ataque, Yoshiel fue golpeado de llenó en el rostro por dos poderosos puños metálicos. La fuerza del ataque lo hizo caer secamente sobre la derruida planicie.

Este temblor fue más fuerte que los anteriores –dijo Rin, quien aun a bordo del EVA-01, observaba como Jack jalaba y movía los cables contenidos dentro del tablero de control-. ¿Qué crees que ocurra afuera?

-Sin duda alguien está combatiendo con el ángel usando un Gattai –respondió Jack mientras unía dos cables.

-¿Eh?¿Gattai? –Rin miró a Jack con incredulidad- ¿Cómo se supone que sabes eso?
-No soy el presidente del club de fans de Optimus Prime por nada –Jack sonrió mientras miraba de reojo a su acompañante- ¿No tienes idea de lo que estoy hablando, cierto?

La chica lo miró un momento sin saber que responder. Luego se cruzó de brazos y volteó indignada la cabeza.

-Tonterías de hombres sin duda –dijo molesta.

Mientras ambas manos mecánicas regresaban a su dueño, el ángel se incorporó lentamente. La parte de su rostro golpeada por los puños de Mazingertron era ahora de un color gris metálico.

-¿Un mecha? –John Locke miraba a su enemigo con sorpresa.

-Obra de los otros, sin duda alguna –corroboró Emiya.

-¡Aplastemos su cabeza! –intervino Meriadoc con furia guerrera.

Gruñendo nuevamente, Yoshiel volvió a embestir entonces en contra de Mazingertron.

-Ciertamente no es muy brillante –dijo John mientras se preparaba para la lucha.

-Una maquina jamás podrá superar a un piloto humano -filosofó Emiya.

-¡Aplastemos su cabeza! –volvió a decir Meriadoc.

Una luz surgió entonces de las manos de Mazingertron.

-¡Saber Mazingertron Gatchaman Brandybuck Kōsoku Denjin! –gritaron los tres pilotos de Mazingertron- ¡Espada de Shambai!

Mientras Mazingertron inclinaba su cuerpo, la luz que surgía de sus manos se transformó en una inmensa espada. Yoshiel dio entonces un gran salto en dirección al poderoso robot de la justicia. Con un movimiento veloz y ágil, Mazingertron lanzó un certero corte en dirección al ángel robótico. Tras un instante en el que el tiempo pareció detenerse, el cuerpo de Yoshiel se partió en dos a la altura de la cadera. Segundos después, el ángel explotaba en pedazos.

-¡Jajajaja!¡JAJAJAJAJA! –una risa demente inundó la planicie de improviso.

En el cielo frente a Mazingertron y mientras pedazos de Yoshiel aun volaban por los aires, un mecha alado tipo Gundam hizo su aparición.

En otro lugar…

-Admito que la aparición de aquel extraño robot nos tomó por sorpresa Hinoto –la fría voz que rodeaba a Hinoto por todas partes, aun sonaba muy segura de sí misma- sin embargo, incluso ese mecha jamás podrá derrotar al dios de la muerte…

-¡Te equivocas! –exclamó súbitamente la princesa Hinoto con una energía inusual a su carácter- ¡Esta vez todo será diferente!

En la isla misteriosa…

El mecha alado atacaba a Mazingertron usando una larga y afilada katana que despedía brillos eléctricos. Incapaz de volar, el robot de la justicia se limitaba a desviar los ataques que su misterioso enemigo lanzaba desde los cielos una y otra vez.

-¡No resistiremos mucho Emiya! –exclamó Locke mientras maniobraba para desviar un nuevo ataque del mecha alado.

-¡Arrancaré sus alas y bailaré sobre sus huesos! –clamó Meriadoc mientras su cabina se sacudía con fuerza.

-¡Rayos! –dijo Emiya con frustración- si al menos Mazingertron estuviera completo…

El mecha alado giró entonces brusca e inesperadamente. Como resultado, Shambai salió despedida de las manos de Mazingertron y fue a clavarse cientos de metros más allá. Todo parecía haber acabado para Emiya y sus compañeros.

-¡Jajajajajaja!¡JAJAJAJAJAJAJA! –mientras el mecha alado levantaba su espada para asestar el golpe final, la risa demente volvió a inundar la planicie- ¡Insectos como ustedes jamás serán rivales para Kira!

La espada descendió velozmente en dirección a la cabeza de Mazingertron. Se detuvo cinco centímetros con siete milímetros antes de tocar un rostro con grandes ojos anaranjados. Dos manos humanoides extendidas de color purpura sujetaban la afilada arma con fuerza.

-¡¿Por qué no tomaste la espada clavada con la que nos cruzamos?! –gritaba una furiosa Rin mientras sacudía con fuerza a Jack- ¡¿Acaso quieres matarnos!?

-Detener una espada sólo con las manos es más heroico –replicó Jack mientras su cabeza se sacudía de derecha a izquierda- todo héroe de la justicia sabe algo tan simple…

-¡Idiota! –gritó Rin mientras amenazaba a Jack con el puño- ¡Más te vale que salga viva de está!

-No hay problema –replicó Jack con una sonrisa confiada mientras tomaba con fuerza los controles del robot- yo y el EVA-01 hemos renacido como el fénix para luchar por la verdad, el honor y la justicia…

-¡Maldito! –gritó el piloto del mecha alado mientras intentaba liberar su espada de las manos del EVA-01- ¡¿Cómo te atreves a burlarte del dios de la muerte?!

Como única respuesta, el EVA-01 presionó la espada que mantenía atrapada entre las palmas de sus manos aun con más fuerza que antes. Con un crujido sordo la katana se partió en dos.

-¡Bastardo! –volvió a gritar el piloto del mecha alado mientras se preparaba a atacar al EVA-01 con el trozo de espada que aun tenía en su poder.

Dos puños metálicos golpearon entonces al robot misterioso. Impulsado por el fuerte impacto, el mecha alado retrocedió varios metros en el aire. Deteniéndose unos cientos de metros más allá y al tiempo que las dos manos mecánicas regresaban al Mazingertron, la máquina de los otros emprendió la retirada.

-¡Pagaran por este insulto! –gritó el piloto de risa demente, antes de desaparecer junto a su robot en el cielo.

Thursday, December 04, 2008

LGE Capítulo 3: Salva al médico, salva al mundo

-Jack, no creo que esto sea una buena idea… -la joven shinigami, miraba nerviosamente a su acompañante en la cabina de aquella maquina.

-¡¡¡¡Alla voy!!!! –gritó Jack sin prestarle atención, al tiempo que presionaba los mandos de aquel enorme y purpura robot humanoide.

5 minutos antes…

-No puedo creerlo, ¿qué está haciendo un Evangelion en este lugar? -Jack miraba con sorpresa al enorme Robot purpura que se elevaba frente a él.

-¿Evangelion? –la chica de bata negra miraba aún más sorprendida la inmensa maquina.

Jack no respondió. Caminó lentamente hacia el EVA y lo tocó. Entonces, como por arte de magia, el mecha se activó.

-Con este mecha podré acabar con aquel monstruo antes de que lastime a alguien más… -Jack elevó la vista y miro el rostro del Evangelion. Había tomado una decisión.

-No estás hablando enserio cierto –la shinigami no creía a sus oídos, ¿acaso su capitán no le había dicho que Jack era un simple médico? –Jack, un doctor como tú nunca podría ser el piloto de una maquina como esta...

-Nunca subestimes el poder de un hombre, chica –dijo Jack y sonrió confiadamente.

El presente…

Yoshiel el vengador se encontraba inmóvil, acechante, en el lugar donde había aplastado a Seiya. Frente a él, a varios metros de distancia, la tierra temblaba y se hacia pedazos. Una enorme cabeza metálica de ojos largos y amarillentos, coronada con una afilada asta, apareció de pronto. Instantes después el cuerpo purpura de aquella maquina, el cual lucía casi humano, emergió por completo de las profundidades.

-¡Prepárate a recibir tu justo castigo, bestia! –gritó Jack y presionó decididamente los mandos del mecha.

-No creo que el ángel pueda oírte, Jack –pensó resignada la joven shinigami, mientras miraba como Yoshiel empezaba a correr en contra de ellos.

25 años antes…


-¡Ríndete villano! ¡Jamás escaparás de John Locke y su equipo científico ninja!

¡Muajajajaja! ¡Has caído en mi trampa John Locke! –el misterioso villano encapuchado reía con demencia- ¡Ahora nada podrá evitar el segundo impacto!

-¡Aghh! –Un extraño dolor se apoderó de John. Momentos después todo se volvió oscuro.

El presente…

El poderoso puño del EVA-01 impactó directamente en el rostro de Yoshiel. El rostro de la bestia, parecido al de un dinosaurio, se contrajo en un rictus de dolor a medida que el brazo del mecha purpura continuaba su devastador avance. Instantes después, Yoshiel el vengador volaba por los aires y caía unos metros más allá en medio de un estruendo ensordecedor.

-¡Esto es por Seiya, bastardo! –gritó Jack, disponiéndose a continuar su ataque.

-Increíble… -musitó la shinigami, impactada por el impresionante gar de Jack.

-Te dije que acabaría con este monstruo, ¿no es cierto? –Jack la miró con un instante con una confiada sonrisa, luego dirigió su atención a Yoshiel, el cual comenzaba a incorporarse– Por cierto, aún no me has dicho tu nombre… -agregó el médico, al tiempo que presionaba nuevamente los controles del EVA.

La chica lo miró un instante sin decir palabra.

-Isami –dijo finalmente, mientras Jack se preparaba a descargar un nuevo golpe al rostro de Yoshiel -Isami Rin.

25 años antes…

John Locke abrió lentamente sus ojos para encontrarse con un blanco cuarto de hospital. Una joven enfermera se encontraba a su lado, ajustando un catéter.

-¡Por fin ha despertado! –exclamó aliviada la chica ni bien se dio cuenta de que John había abierto los ojos.

-¿Dónde estoy? –preguntó John con débil voz y visiblemente confundido.

-Nos encontramos en el Hospital del sagrado corazón –respondió la atractiva enfermera con una amable sonrisa.

Aquellas palabras terminaron por aclarar la conciencia de John. El recuerdo de lo que había pasado irrumpió en su mente como un relámpago.

-¡¿Cómo están Jun, Joe, Ryu y Jinpei?! –John intentó incorporarse pero la enfermera lo detuvo.

-¡Por favor, tranquilícese! –la joven lo miró con preocupación- ¡sus heridas aún son delicadas!

-¿Cómo están Jun, Joe, Ryu y Jinpei? –dijo John mientras tomaba del brazo a la joven y sus ojos se clavaban en los de ella.

-Ellos… -la joven bajo la vista, incapaz de enfrentar aquella mirada- yo… lo siento mucho…

El presente…

Una poderosa patada del EVA-01 golpeó a Yoshiel en la boca del estomago. El monstruo, incapaz de mantenerse en pie, cayó estrepitosamente de rodillas al suelo. El mecha levantó entonces ambas manos al cielo y tras unirlas, se preparó para darle el golpe final a aquella bestia. Sin embargo, algo que Jack no se esperaba ocurrió entonces: una luz roja comenzó entonces a parpadear en el tablero de control del mecha. Se trataba de un indicador circular, en cuyo centro se encontraban los signos 18+, los cuales estaban cruzados por una línea roja diagonal.

-¡Advertencia, advertencia! -una voz mecánica comenzó a resonar en la cabina del EVA-01- ¡el tiempo máximo en que un piloto que no es un púber adolescente puede controlar la unidad ha sido alcanzado! ¡Apagando todos los sistemas!

Para sorpresa de Jack y de Rin, la cabina se sumió entonces completamente en la oscuridad. El EVA-01 quedó inmóvil, aún con ambos brazos unidos sobre su cabeza.

¿Jack? –Rin miró preocupada a su acompañante.

¡Rayos! –Jack golpeó con fuerza el ahora desactivado tablero de control.

En otro lugar…

-El primer sello pronto desaparecerá, Hinoto –Aquella fría voz parecía provenir de todas partes.

-Eso es… -la princesa Hinoto guardó silencio.

-¿No me digas que aún crees en aquel hombre? –la grave y gélida voz tenía un tono de burla.

La princesa Hinoto no respondió. Mientras una silenciosa lágrima acariciaba tenuemente sus mejillas, sus manos apretaron con fuerza una pequeña figura: un llavero con la forma de Optimus Prime.

En la isla misteriosa…

El EVA-01, boca abajo en el suelo de la planicie, era pateado brutalmente por Yoshiel. En el interior de la cabina, Jack y Rin se sujetaban con todas sus fuerzas a sus asientos.

-¡¿Alguna otras brillante idea?! –dijo Rin, al tiempo que se preparaba para una nueva embestida del ángel.

-Aún tenemos una posibilidad –replicó Jack mientras observaba el tablero de control –si puedo anular el seguro digital que mi padre colocó en este Evangelion, quizás pueda…

-¡No creo que tengamos tiempo de que anules nada, tu… tu… idiota! –le interrumpió una furiosa Rin. Segundos después la cabina del mecha se sacudió violentamente como resultado de un nuevo golpe de Yoshiel.

-¡El presidente del club de fans de Optimus Prime nunca se rinde! –replicó Jack, al tiempo que un poderoso fuego comenzaba a brillar en sus ojos. Acto seguido, retiró con presteza los dispositivos de seguridad que lo sujetaban a su asiento y se inclinó lo más que pudo hacia el tablero de control.

En el exterior del EVA-01, Yoshiel se preparó para dar un nuevo golpe a su caído enemigo. Antes de que lograra conectarlo, sin embargo, un haz de luz ardiente lo golpeó en la espalda. El monstruo emitió un terrible rugido y giró amenazadoramente en busca del origen del nuevo dolor que experimentaba. En el linde de la planicie con el bosque, sus ojos inyectados en sangre se encontraron con tres nuevos mechas: eran más pequeños que el Evangelion y también menos humanoides. Las formas cuadradas primaban en ellos.

Dentro del robot que se encontraba más cercano a Yoshiel y al postrado EVA-01, John Locke sonrió. Había recuperado su espíritu de lucha. “Salva al médico, salva al mundo” pensó John y acto seguido, presionó con fuerza los controles de su nuevo mecha.

Friday, November 07, 2008

Miradas de Tiniebla

La noche se agitaba, vigilante y sinuosa, sonora y tenebrosa. Erick Van Saar avanzaba rápidamente a través de ella, mirando hacia todos lados, nervioso, con ojos preocupados y llenos de miedo. Como todas las noches durante ya más de un año, había salido a dar un paseo por las desoladas calles de la ciudad, sin embargo esta vez todo había sido diferente: Desde el momento en que salió de su casa ubicada en el centro de la población, había sentido como si alguien lo observara fijamente, una fría mirada que se clavaba en sus entrañas y lo analizaba y más aún lo amenazaba.

El nerviosismo de Erick había ido aumentado a media que había sentido a la mirada hacerse más y más intensa, hasta que llegó a un punto en que no pudo soportarlo y comenzó a correr. Ahora, avanzaba a toda velocidad por las callejuelas oscuras, tratando desesperadamente de escapar de lo que lo observaba entre las sombras. ¿Por qué alguien deseaba hacerle daño a él que era tan débil e inofensivo?, Van Saar no lo entendía en lo absoluto y sin aminorar su apresurada marcha, se dirigió al único lugar que creía seguro, la única iglesia del lugar.

Las casas oscuras y silenciosas se sucedían unas a otras, ignorantes del peligro que enfrentaba el solitario caminante quien mientras corría no dejaba de voltear hacia atrás, sintiendo siempre aquella gélida mirada, tan terrible y llena de odio. Por fin, la oscura silueta de la iglesia apareció frente a él, grandiosa y protectora. Erick incrementó aún más su velocidad con un atisbo de esperanza en sus ojos, sabía muy bien que si lograba llegar a la parroquia, la oscura mirada, esa maldad velada, dejaría por fin de seguirlo y de atormentarlo. Así, continuó corriendo, atravesando calles y avenidas como un alma en pena furtiva, como un destello brillante en la noche tenebrosa. La mirada lo seguía aún desde lejos mas a Van Saar no le cabía duda que nunca se atrevería a seguirlo al sagrado lugar al que se dirigía.

Cuando, tras su angustiosa carrera, llegó por fin a la puerta de la iglesia, aquello que lo seguía pareció desaparecer por completo en las profundidades de la noche. El agitado hombre se detuvo al fin, aún nervioso, atento a cualquier sonido que pudiera indicar que su misterioso perseguidor aún se encontraba tras él, mas no pudo escuchar nada. Luego de comprobar que el peligro había desaparecido, al menos momentáneamente, Erick se dirigió al negro portón del templo e intento abrirlo pero para su consternación, lo encontró cerrado. ¿Acaso la casa de Dios no debía permanecer siempre abierta para aquellos que lo necesitaran?, se preguntó Van Saar mientras el miedo volvía a renacer en su interior.

Entonces sucedió… A través de las calles empedradas de la ciudad, comenzaron a resonar unos claros pasos, rítmicos y terribles que se acercaban más y más a la trampa mortal en que se había convertido la puerta cerrada de la iglesia. El cuerpo de Erick comenzó a temblar compulsivamente, mientras el terror nublaba su mente y lo asfixiaba al mismo tiempo, llevándolo a un mundo negro y sin sentido, donde sólo la muerte lo aguardaba. Los pasos continuaban acercándose y la mirada oscura apareció nuevamente desgarrando su alma, llena de odio y maldad pura. El hombre lanzó un grito desesperado, clamando por ayuda, luego ya no supo más…

John Drake encendió lentamente un cigarro y comenzó a fumar tranquilamente, a sus pies se hallaba el cuerpo inerte de Erick Van Saar, en cuyos ojos podían verse aún señales de una ira y un miedo que rayaban en la demencia. Un orificio que alcanzaba a verse en su frente, producto de una bala, había sido sin duda la causa de su muerte. Drake, aún con el arma homicida en la mano, lo observaba en silencio mientras la noche se extinguía y las primeras luces del día pintaban toda la escena con un tono rojizo y sangriento.

Luego de un largo rato, el detective de policía suspiró, al fin todo había acabado, el terrible asesino que había asolado la ciudad por más de un año yacía a sus pies, muerto de un certero disparo, producido cuando en su demencia asesina, Erick se había abalanzado sobre el oficial, queriendo acuchillarlo. Drake no había tenido otra opción, Van Saar prácticamente lo había emboscado junto a la puerta de la iglesia, sin darle tiempo de hacer otra cosa que disparar apresuradamente su arma, poniendo así el punto final a la ola de terror que había causado el psicópata.

Esta vez el asesino, apodado por la prensa “carnicero de media noche”, no se había enfrentado a una de sus victimas regulares, caminantes inocentes y desprevenidos que no tenían oportunidad, sino al joven agente que recientemente había asumido su caso. John había logrado hacer, lo que los detectives anteriores asignados a la búsqueda del famoso homicida no pudieron, descubrir su identidad. Por esta razón había seguido a Erick Van Saar esa noche en su “paseo nocturno”, seguro de que se trataba del carnicero y de que esa noche mataría nuevamente. No estaba equivocado.

Mientras amanecía, John Drake escuchó con claridad el sonido de las patrullas de policía que se acercaban al lugar, en su rostro se dibujó una breve sonrisa, sus compañeros llegaban tarde, como era costumbre. Dejando de fumar, miró nuevamente el cuerpo inerte de Erick Van Saar, el carnicero de media noche, en cuya crispada mano se encontraba aún el largo y curvado cuchillo con el que cercenaba a sus victimas.

Wednesday, October 29, 2008

Un bello mundo

Un bello mundo,
En soledad, silencio y una protesta,
El viento viajando,
Aquí y allá nubes doradas oscurecen cielos de ensueño.

Un bello mundo,
Violines que resuenan en mares vedados,
El fuego helado del destino,
Sueña con Nadie.

Un bello mundo,
Tu voz y mi voz y una voz,
Estrellas sin rumbo en un mundo de espejos,
Cazadores ardientes en la tierra carmesí.

Friday, October 17, 2008

LGE Capítulo 2: ¡No te mueras Seiya!: Despierta el primer Sello

Un edificio es consumido por el fuego abrasador, en su entrada, dos hombres de mediana edad con batas blancas sujetan a Jack, quien al parecer intenta entrar al edificio.

Jack
(Con rostro de sufrimiento estilo patentado Jack)
¡Suéltenme!

Hombre 1
(Tirando a Jack de un brazo)
¡Jack es imposible entrar a los laboratorios, el fuego es demasiado intenso!

Hombre 2
(Sujetando a Jack de la cadera)
¡Ya no puedes hacer nada por ellas!

En la actualidad…

Jack giró rápidamente sobre sus talones para confrontar a la dueña de aquella voz. En una rama baja de un árbol cercano sus ojos se toparon con una hermosa mujer aparentemente en sus veintes, de cabello negro y piel blanca. Usaba una extraña bata negra (un uniforme de shinigami). Jack, sin embargo, no tuvo oportunidad de dirigirle la palabra pues en ese momento Seiya volvió a prorrumpir en gritos.

Seiya
(Con típico entusiasmo Seiya)
¡Atenaaaa! ¡Libera a Atenaaaa tu extraño monstruo o prepárate a sentir el poder de mi cosmos!

Jack volteó nuevamente, esta vez en dirección a la planicie. Seiya había llegado más rápido de lo esperado frente a Yoshiel. Jack intentó correr en su auxilio pero una mano de mujer sujetó su antebrazo. Era la chica de la bata negra. ¿Cómo había llegado tan velozmente junto a él?

Chica
(Con expresión seria)
Ya es demasiado tarde

Jack la miró un instante y dando un fuerte tirón se liberó de la mano de la chica. Acto seguido hecho a correr en dirección a Seiya.

Jack
(Con expresión decidida estilo registrado Jack)
¡Optimus nunca abandonaría a alguien en problemas!

Chica
(Perpleja)
¿Optimus?
(Echa a correr tras Jack)
¡Espera!

Mientras Jack y la Shinigami corren hacía Seiya, éste se prepara para enfrentarse a Yoshiel.

Seiya
¡Recibe mi Meteoro de…

En ese instante y sin hacer sonido alguno, Yoshiel se mueve a una velocidad sorprendente en dirección a Seiya. Antes de ser aplastado por un gigantesco Zapato, Seiya logra musitar algo.

Seiya
¡No puedo creerlo, su velocidad de la luz, es más rápida que mi velocidad de la luz!

El pie de Yoshiel aplasta a Seiya con tal fuerza que todo el llano sufre una sacudida sísmica.

Jack
(Con cara de horror)
¡Nooooo!

Jack sin embargo, no grita por mucho tiempo; el suelo bajo sus pies y bajo los de la chica que lo seguía comienza a resquebrajarse. Acto seguido, un agujero enorme se traga a ambos.

Mientras tanto en el helicóptero de los Caballeros…

Shiryu
El cosmos de Seiya ha desaparecido…

Shun
No puede ser…Seiya…

Ikki

Los caballeros comienzan a llorar como es su costumbre. Sin embargo, Hyoga llora lágrimas de felicidad.

Hyoga
(Pensando)
Saint Hyoga, a llegado al fin tu momento…

El helicóptero de los caballeros da media vuelta para dirigirse a casa. La tarde cae en el pacífico a medida que se pierde en la distancia.

Narrador
¿Qué será de Shiryu y otros caballeros ahora que Seiya ha muerto?
¡No se pierdan el próximo capítulo de Saint Shiryu!

Hyoga
(Voz en off con el helicóptero como fondo)
¡Nooooooooooooo!

En la isla…

Gendou
Eres débil Jack, nunca podrás proteger a nadie…

Jack
(Incorporándose)
¡Cállate!
(Mirando extrañado a su alrededor)
¿Un sueño?

Voz
¿Jack podrías bajarte de mí?

Jack voltea hacía abajo y se da cuenta que está sobre la chica en bata. Descartando las perversas ideas que le llegan en ese momento a la mente se incorpora con rapidez. Una cantidad profusa de sangre le escurre por la nariz.

Jack
(Mientras se limpia la sangre con la manga de su camisa)
Lo siento.

Chica
(Incorporándose como si nada, al tiempo que mira a su alrededor)
Parece que nos encontramos en una especie de Bunker.

Jack
(Mirando sorprendido un logo que se encuentra pintado en las paredes de aquél bunker)
No es posible…esto es…

En ese momento, en las profundidades de aquella olvida instalación científica, unos ojos brillantes comienzan a resplandecer…

Sunday, October 12, 2008

LGE Capítulo 1: Yoshiel el vengador

En la mansión de Saori Kido…

-Como sabemos el avión donde viajaba Seiya desapareció alrededor de estas coordenadas– dijo Saori mientras trazaba un circulo en un mapa del océano pacifico– deberíamos ser capaces de hallarlo si comenzamos la búsqueda…

Todos los caballeros prestaban atención a Saori a excepción de Hyoga, quien sostenía en sus manos una pequeña foto de su madre congelada y hablaba con ella en susurros.

-Madre, si Seiya murió al fin, por fin podré ser el protagonista, no más “Seiya y otros caballeros”…

-Eso es todo –concluyó Saori– Tatsumi los espera en el helicóptero para dar inicio a la búsqueda de Seiya, confió en ustedes mis caballeros.

-Saint Hyoga, vas a hacer historia –pensó Hyoga– jajajajajajajajajaja

-Ikki, ¿Por qué Hyoga está riendo como un maniático? –preguntó Shun a su hermano disimuladamente.

-No lo mires Shun –respondió Ikki en voz baja– pasar tanto tiempo abrazando el hielo en el ártico seguro ya le ha atrofiado el cerebro.

Mientras tanto en la misteriosisisima isla…

-¡Atenaaaaa! –Seiya atisbó al interior del árbol podrido a través del orificio que sobresalía en su corteza, acto seguido volvió a gritar para asegurarse que Atena realmente no se ocultase dentro de ese tronco hueco. ¡Atenaaaaaaaaa!

Tatsumi… ejem, Jack, se preguntó como Seiya podía pensar que “Atena” podía estar oculta en semejante lugar. La contusión que había sufrido durante la caída del avión debía de ser mayor de lo que había pensado en un principio. A pesar de que Jack no alcanzaba a percibir ningún golpe visible en la cabeza del joven, el daño resultaba evidente. Seiya parecía haber perdido todo rastro de sentido común. Incluso había insistido en llevar consigo una enorme caja metálica, la cual de acuerdo al joven, contenía su “armadura”. Quizá Jack debería regresar a los restos del avión y tratar a Seiya antes de continuar la búsqueda de “Atena”. El doctor incluso se preguntaba si ésta no sería una creación de la confundida mente del autoproclamado “Caballero de Pegaso”.

-Seiya –se decidió a decir al fin– ¿No crees que sería mejor regresar? Pronto oscurecerá.

-Ya te he dicho que nuestra prioridad es encontrar a Atena, Tatsumi –replicó el joven– si surge algún problema, yo me encargaré de todo usando mi armadura de Pegaso y mi cosmos, ya veras que…

Un sonido terrible rasgó entonces el aire. Un rugido profundo y poderoso que se extendió por el bosque como un presagio de muerte. Sin embargo, lejos de asustarse, Seiya echó a correr en dirección al ominoso sonido.

-¡Vamos Tatsumi!– dijo mientras se alejaba de Jack- ¡Atena puede estar en peligro!

En un abrir y cerrar de ojos, Seiya se había perdido de vista entre los árboles. El rugido aumentaba y Jack tuvo la sensación de que se trataba de algo enorme. Suspirando como quien no tiene más remedio, el doctor salió en persecución del joven “caballero”.

En otro lugar…

-Las ruedas del destino han comenzado a moverse –dijo la princesa Hinoto– La batalla por el futuro de la humanidad se acerca al fin.

La princesa se dirigía a un hombre que permanecía en la parte más oscura de la cámara de adivinación. Su rostro era indistinguible. Sin embargo, una katana podía distinguirse colgando de su espalda.

-¿Estás seguro que deseas participar en lo que se avecina? –preguntó Hinoto– sabes muy bien que todo terminará con la victoria de los ángeles.

-Salva al doctor, salva al mundo –replicó simplemente el individuo. Instantes después y sin decir otra palabra, desapareció de súbito como si no hubiera sido más que un sueño de la princesa. Ésta quedó sola en la penumbra, mirando el espacio vacío dejado por el hombre con una expresión de tristeza.

De vuelta en la misteriosisisima isla…

Los árboles se sucedían interminables mientras Jack corría apresuradamente tras Seiya. A pesar de que las ramas bajas rasgaban sus brazos y cara, Jack no sentía ningún dolor, gracias a su alto nivel de tolerancia, nacido de haber tenido que soportar tanto tiempo, el vivir junto a su hermano, Bailey Ikari. Mientras continuaba su carrera, el doctor notó que el número de árboles disminuía y la luz aumentaba gradualmente. Antes de darse cuenta se encontró en los lindes de lo que parecía ser una enorme planicie. Lo que vio allí lo hizo detenerse abruptamente. A unos cien metros de distancia frente a él, Jack vio a Seiya, quien corría como un poseso, gritando algo sobre un 20avo sentido. Para su sorpresa, el joven parecía estar usando una armadura blanca y no se veían rastros de la caja que antes llevara en su espalda. Sin embargo, esto no era lo que había parado en seco al doctor: Seiya corría en dirección a un enorme y espantoso ser verde. Al ser el presidente del club de fans de Optimus Prime, Jack no tenía otro remedio que intentar rescatar al perturbado joven. No obstante, cuando se disponía a seguir nuevamente a Seiya, una voz femenina surgió de improviso a sus espaldas.

-Tu amigo está condenado –dijo la voz– Yoshiel el vengador es un ángel implacable...

Sunday, October 05, 2008

LGE Prólogo: El médico y el caballero

Los restos del vuelo 815 de Oceanic Flight se extendían en todas direcciones. Ikari Jack avanzaba entre los restos del avión con gran determinación en sus ojos, como es propio de todo héroe que se respete. Por supuesto, los gritos de dolor de los sobrevivientes y el fuego que refulgía a su alrededor no lo afectaban en lo más mínimo. Era el completo opuesto de su débil medio hermano Shinji. Durante varias horas, Jack había ido de aquí para allá dando primeros auxilios a todo aquél que lo necesitara. Ahora, se dirigía hacia un joven de cabello negro que no dejaba de gritar el mismo nombre una y otra y otra y otra vez.

-¡Atena! –el joven de jeans y playera roja volvió a gritar nuevamente.

-¿Estás bien? –inquirió con seguridad heroica Jack al tiempo que se acercaba al joven.

Ante estas palabras, el joven de pelo negro volteó hacia Jack, lo miró un instante y acto seguido sonrió de oreja a oreja, al tiempo que exclamaba:

–¡Tatsumi, estás vivo!

-¿Tatsumi? –dijo Jack sorprendido– Chico creo que tienes una contusión producto del choque, espera un momento, yo voy a…

-Vamos Tatsumi –exclamó el joven interrumpiendo a Jack y tomándolo del brazo– si Atena no está aquí, seguro se encuentra en los profundo de ese espeso bosque.

Jack miró al confundido joven que había comenzado a tirar de su brazo para llevarlo al bosque. Siendo el Héroe de la Justicia que era, Ikari decidió ayudarlo a encontrar a “Atena”. Además, existía la posibilidad de que algunos sobrevivientes más se encontraran perdidos en aquel bosque oscuro y misterioso. Jack sonrió. Era la ocasión perfecta para demostrar que no todo héroe debía ser trastornado y atormentado como lo eran su padre y su hermano…

Monday, September 15, 2008

Proyecto Gilgamesh

Proyecto Gilgamesh es un fic/cuento colectivo en el que he estado participando desde principios de año. Es una historia épica que ocurre en un mundo futurista donde conviven la magia y la tecnología. Ha sido muy interesante describir y narrar situaciones que no acostumbro escribir como batallas de Mechas y combates estilo anime. Aquí un extracto de mi parte de la historia:

Los choques entre la espada de fuego y las dagas oscuras, las cuales ahora tenían el tamaño de espadas, se sucedían uno tras otro. Ninguno de los oponentes daba un instante de respiro a su rival. Bajo la oscura mascara que cubría su rostro, W comenzó a recitar un nuevo hechizo. Era un desperdicio tener que acabar con una homúnculo tan talentosa como aquella; sin embargo, sus órdenes eran claras: capturar a Karyn Brigtthart a cualquier costo. Una de aquellas armas negras pasó peligrosamente cerca de su cabeza. Era momento de acabar con aquella pelea. Dando un salto hacía atrás, W terminó el conjuro. Largas cuchillas de hielo se formaron a su alrededor, las cuales instantes después salieron disparadas en dirección a Maia.

La joven homúnculo afrontó las cuchillas con decisión. Usando aquellas dagas negras cortó algunas cuchillas mientras esquivaba el resto. Sus movimientos eran exactos y perfectamente coordinados, un auténtico baile mortal. W volvió a lamentar tener que destruir a un arma tan eficiente. Terminó entonces la invocación de un segundo hechizo. Esta vez, las cuchillas que estaban por atacar a la joven serían imparables. El viento silbó entonces con fuerza. Una poderosa corriente de aire se dirigió hacía Maia. En conjunción con los pequeños fragmentos de las cuchillas que la chica de ojos carmesí acababa de destruir, aquella corriente era una técnica mortal.

Un torbellino de filosos cristales que giraba con una velocidad increíble se formó alrededor de la homúnculo. En pocos instantes su piel sería desgarrada, luego sus músculos, tendones y articulaciones. Una muerte terrible sin duda pero al menos el sacrificio de aquella chica serviría para traer una gran gloría a Mavors. W movió entonces su cuerpo velozmente hacía la derecha y desvío con su espada ígnea la balas de una escopeta que intentaban sorprenderlo. Aquel hombre debía ser un tonto si creía que se había olvidado de él. El homúnculo dio un paso en su dirección. Mientras lo hacía, se dio cuenta con sorpresa de que aquel individuo, a pesar de estar aún apuntando en su dirección con la escopeta, parecía estar recitando algo, ¿Acaso era posible que…?

Una luz negra surgió entonces del torbellino. W intentó esquivarla pero había sido tomado fuera de guardia. La luz tocó su brazo izquierdo, abriendo en él una profunda herida.

-Esto termina ahora… Clase 3 –Maia emergió de aquel torbellino mortal rodeada por una brillante luz blanca. La oscuridad que antes rodeara a su daga izquierda había desaparecido.

Link: http://www.mcanime.net/foro/viewtopic.php?t=65918

Tuesday, September 09, 2008

El crepúsculo

El crepúsculo alumbra los valles de nim-am-karamod
donde los ángeles viajan con las estrellas de sombra funesta,
Eloísa espera allí,
al profeta del mar eterno,
al soñador del viento noche de luna muerta.

Los rugidos silentes de los dragones maldecidos,
Arrullan su larga espera,
Los ejércitos de blancos huesos deslavados,
Son espuma y fuego y odio helado,
Son destrucción y vida y una batalla clamor sin sentido.

El domador de tormentas se acerca,
Galadon Peradil su nombre,
General de los batallones marchitos
Hojas de abedul sus ojos sangre,
en la tierra del crepúsculo y amanecer perlado en savia,
Ha de enfrentar a Eloísa.

La danza comienza entre aullidos y oraciones en trueno,
Los rojos tintes del crepúsculo bélico se tiñen de clavel,
Dragones y céfiro,
Magos y bárbaros y héroes ignorados,
Aquí y allá,
Sólo existen el viento y el fuego.

Las llamas se desvanecen,
Las almas se extinguen en lágrimas cristal montaña,
reflejos sagrados oscurecidos por acero de olvidos y nieblas,
El final y zozobra parca de los corazones de la marca.
Eloísa y Galadon,
amantes, adversarios, fantasmas olvidados mucho tiempo ha.

Thursday, September 04, 2008

Lost Genesis Evangelion


SINOPSIS: En el año 2000, un cataclismo global conocido como "Segundo Impacto" sacudió al mundo. Sus causas nunca fueron del todo aclaradas. Luego de estrellarse en una misteriosa isla desierta, los pasajeros sobrevivientes del vuelo 815 de Oceanic Flight se verán envueltos en un misterio tras otro tras otro tras otro... tras otro. Al final quizá o quizá no, descubrirán la terrible verdad que se esconde tras la catástrofe. Ayudándolos en este empeño estarán los Evangelions, gigantescos robots descubiertos por los sobrevivientes en compuertas abandonadas, propiedad de la misteriosisisima iniciativa NERV. ¿Podrán los sobrevivientes dominar a los Evangelions, dado que ninguno de ellos es un puberto adolescente? ¿Logrará Hurley terminar su Boss Borot a tiempo para la batalla final contra los otros y sus "ángeles"? El destino de la humanidad pende de un hilo...

Saturday, August 30, 2008

Luciérnagas

Los cerezos estaban en flor. Sus pétalos caían lentamente a mi alrededor, mecidos por el viento de Mayo. Miré hacia el cielo, donde una luna llena brillaba tranquila. El bosque estaba en silencio, velado por la suave luz nocturna. Continué avanzando, aún rodeado de flores de cerezo. Un pájaro cantó un momento en la copa de algún árbol. Calló enseguida, apenado por romper la paz de aquél lugar. Entonces la vi. Se hallaba de espaldas. Inmóvil. Observaba la luna con su mano derecha apoyada en el tronco de un grueso roble.

Me acerqué en silencio, casi sin respirar. Cuando estuve junto a ella, dejó de observar el disco plateado y me miró un instante. Sus ojos pardos y profundos me envolvieron por completo. Sin decir palabra echó a andar. Permanecí unos momentos sin moverme, observándola alejarse: su kimono blanco reflejaba los destellos lunares, rodeándola de un brillo tenue, casi divino. Su negro cabello, que caía libre sobre sus espaldas, se mecía rítmicamente, siguiendo el compás de su suave caminar.

Cuando su figura ya comenzaba a desaparecer en el claroscuro de la noche, la seguí. Sabía muy bien a donde se dirigía. Caminé tras ella por un largo rato, mientras la bóveda estrellada bailaba por sobre mi cabeza. Al fin llegamos a nuestro destino: una pequeña laguna escondida en lo más profundo del bosque floreciente, sus aguas besadas por la plata celeste. Las luciérnagas danzaban en sus orillas, pequeñas estrellas que visitaban la tierra.

Ella también estaba en la orilla, rodeada de las diminutas luces. Sakura. Mi Sakura. Me aproximé, mientras mi corazón comenzaba a latir fuertemente. Me recibió con una ligera sonrisa. Tomé sus manos entre las mías y las atraje suavemente hacía mí. Las llevé a mi pecho. Sus dedos finos se depositaron sobre la tela de mi kimono negro. Se unieron a mi corazón. Nos miramos unos instantes. De entre su rostro blanco y sus finas facciones, volvieron a atraparme sus ojos infinitos. Entonces el silencio se rompió. Numerosos gritos y voces penetraron el bosque. Mis enemigos me buscaban para tomar mi cabeza.

Busqué instintivamente la empuñadura de mi katana. Ella negó con la cabeza. Recordé y me detuve. Las luciérnagas continuaban volando a nuestro alrededor. Su luz se reflejaba en la laguna dormida y, junto al resplandor de la luna llena, formaba un camino estrellado en su superficie. Nos separamos y volteamos hacia él. Había llegado el momento. Comenzamos a avanzar. Cuando nuestros pies tocaron el agua, nos detuvimos un momento. Las voces se oían más cercanas.

Nos tomamos de la mano. Continuamos nuestro andar a través del camino de agua plateada. Las luciérnagas nos seguían, llenando de destellos el aire. A medida que avanzábamos, nuestros cuerpos fueron fundiéndose con las aguas calmas. Pronto, incluso nuestras cabezas desaparecieron de la superficie. Bajo la laguna el sendero era aún más brillante. Las estrellas nos rodeaban y nos invitaban a unírnosles. Mientras el resplandor nos envolvía por completo, entramos juntos al lugar donde la tierra y el cielo confluyen. Aún tomados de la mano, nuestros cuerpos se desvanecieron en luces multicolores. Mientras en la orilla mis enemigos nos buscaban, nuestras almas ascendieron unidas al firmamento.



Creative Commons License Luciérnagas is licensed under a Creative Commons Atribución-No comercial-Licenciamiento Recíproco 2.5 México License.

Wednesday, July 09, 2008

El Corazón de la Espada

Retiré mi espada ensangrentada de su pecho. Se desplomó enseguida, una carcasa vacía, libre de los sufrimientos del alma. Miré la hoja por unos instantes: el brillo del sol contrastaba con la sangre espesa que escurría lentamente por ella. Pensé en los vestidos de seda roja de mi madre. Otro se acercó por detrás. Giré con rapidez y un tajo veloz desprendió su cabeza de sus hombros. Su cuerpo cayó frente a mí, mientras su cráneo flotaba. Finalmente halló reposo, unos pasos más allá. El líquido rojo que escurrió de él, alimentó la tierra sedienta bajo mis pies. Mi espíritu lloraba.

La feroz batalla seguía su curso. A mi alrededor, multitud de hombres se enfrentaban. El choque del acero desprendió chispas heladas ante mis ojos. Eché a correr y con un grito proseguí el combate. Mi espada fue a chocar con un escudo centelleante. Sobre él se recortaba la imagen de un león dorado en un campo verde. Un rival verdadero. Un caballero. Sentí un cosquilleo en el estomago. Hasta ahora no había hecho más que enfrentar a soldados comunes, carentes del entrenamiento adecuado. Esto era diferente. Retrocedí un poco. Nos miramos unos segundos, expectantes; nuestras armaduras brillando en tonos rojizos mientras el día llegaba a su final.

Cargué entonces contra él. Nuestras espadas y escudos se mezclaron en una danza fúnebre. El chirrido del acero nos envolvió. Era muy fuerte. Cada uno de sus golpes hacia temblar mis brazos. Había tenido razón. Era un contrincante formidable. Mientras la pelea continuaba supe que vencerlo era prácticamente imposible. Recordé nuevamente a mi madre. Antes de partir a esta batalla, me dijo que aún no estaba preparado. No la escuché. Mi único pensamiento era conseguir gloria en el combate. Mi padre lo hizo así. Y su padre. Y el padre de su padre. Todos murieron en la guerra.

Mientras mi fuerza se desvanecía por los embates del caballero del león dorado, me di cuenta que era parte de un ciclo inacabable. Peleaba para ser como mi padre. Para tener un nombre glorioso como él. Para que se sintiera orgulloso de mí, dondequiera que estuviese. Mi progenitor luchó por la misma razón. Mis otros antepasados también. La gloria de mi espada era la de un asesino. La muerte, propia o de otros, era la herencia de la familia. Matar o morir. A eso se reducía mi destino.

Mi escudo voló tras un fuerte golpe del caballero rival. Todo había terminado. Entonces en un soplo de luz, comprendí. El arma que sostenía en mi mano era un instrumento de muerte pero también de vida. Un verdadero caballero levanta su espada sólo para proteger. Mi madre me enseño esas palabras. Las entendí al fin. Dos corazones latieron entonces al unísono. El mío y el de la espada. Con un sólo movimiento, el escudo con la imagen del león se alejó de la mano de su dueño. El círculo se había roto. Era libre del legado de mi estirpe.

Ataqué nuevamente. Dos aceros afilados chocaron con un sonido sordo. Mi contendiente y yo permanecimos inmóviles, nuestras armas oponiéndose frente a nosotros. Ninguno de los dos cedía. El sol ya se ocultaba en el horizonte. Sin embargo, el corazón de la espada estaba conmigo. Los músculos de todo mi cuerpo se tensaron. Con un raudo movimiento hacia atrás me separé del enemigo. Perdió el equilibrio por un segundo. Fue su perdición. Un golpe ascendente lo impactó. Su espada aterrizó cantarina a varios metros de donde nos hallábamos. Él se desplomó frente a mí. Su pecho continuó latiendo. Sobreviviría. Enfundé. La noche me circundó tímidamente, fresca y pura. Noté que la batalla estaba concluyendo. No me interesó que bando era el ganador. Me alejé de aquél lugar, bañado por las sombras. Nunca volví a ser el mismo. Los dos corazones que latían juntos eran los de un caballero verdadero.